PENSAMOS ASÍ, ¡QUE SE LE VA A HACER!

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Después de varios años viviendo fuera de su país, SIKONO ha regresado con la intención de trabajar en el terreno socio-cultural. Hoy ha quedado en el bar con RAISSÖ, una amiga de la infancia para charlar  mientras toman algo.

SIKONO

¿Has visto la peli?

RAISSÖ

¿Qué peli?

SIKONO

La nueva que han traído. Esa que acaban de sacar y que habla sobre nosotros.

RAISSÖ

¿Quiénes somos nosotros? ¿Tú y yo?

SIKONO

¡Noo, mujer! Versa sobre la época colonial, cuando los españoles estaban en Guinea Ecuatorial, y….

RAISSÖ

¿Qué vale la entrada?

 SIKONO

Unos Euros

RAISSÖ

¿O sea, me estás diciendo que saque cuatro mil Francos Cefas de mi bolsillo. Seis Euros, para ir a ver cómo estos españoles nos han estado maltratando? ¡Qué va! Déjame beber mi copa, que es lo que me voy a llevar a la tumba.

SIKONO

¡Pero si eso es historia! forma parte de lo que tú eres hoy.

RAISSÖ

(Cabreada)

¡Historia! ¿Quieres que te cuente la verdadera historia de mi bolsillo que dejaron éstos, que hoy se hacen los buenos..? ¡Me ofende me pidas a que vaya a regalarles  los dos Francos que tengo! ¿Qué voy a ganar cambio?

SIKONO

¡Mujer!

RAISSÖ

Mi hermana vive en ese país desde hace diez años. ¿Sabes lo que la dijeron cuando solicitó la residencia, después de presentar toda la documentación, a través de una multinacional que la quería contratar? Que si quería conseguir la residencia en suelo español, buscara a alguien que le hiciese un contrato de empleada de hogar. Y cuando vienen aquí, nosotros les abrimos las puertas de nuestras casas y los tratamos como personas.

¡No insistas! Te aseguro que muy pocos ecuatoguineanos irán a ver esa película.

SIKONO

Vamos a ver…

RAISSÖ

¡A ver nada! Porque ya lo he visto todo. Se han hecho con nuestros recursos y ahora utilizan nuestra historia para seguir lucrándose.

SIKONO

Hiciesen lo que hiciesen, contaron con la complicidad de los mandos locales. Pero, si tanto te molesta, haz tú también lo mismo.

 RAISSÖ

Lo mismo ¿cómo?

SIKONO

Escribe tu propia versión de la historia y se la vendes a ellos.

RAISSÖ

(Se ríe fuerte)

¿Qué quieres? ¿Qué me estafen? Has vivido mucho tiempo entre ellos pero, me da a mí que no conoces a los españoles. Te diré una cualidad de ellos, por si la desconoces. ¡Son muy pícaros!

SIKONO

¡Mujer!

RAISSÖ

¡Mujer, nada! Sé lo que estoy diciendo.

SIKONO

Bueno, Raissö. —Bebe lo que le quedaba en el vaso y comenta— Cambiemos de tercio, como ya te dije, pasado mañana he quedado con la Señora Nkukumán. Me voy a casa a revisar los proyectos, no quiero que me los eche atrás. Ya sabes cómo son nuestros ¡Gran, gran!

RAISSÖ

¡Bueno! (Sonríe irónicamente) Suerte con ella. Yo me quedo bebiendo otra copa, aún tengo estómago.

SIKONO

No bebas mucho, que hace daño.

RAISSÖ

¡Siiii! (Habla para sí) Pero no más que el que te va a hacer la Señora esa.

SIKONO

Hasta luego, pasado mañana nos vemos.

RAISSÖ

(Levanta el vaso como si fuera a brindar) ¡A tu salud, amiga! Suerte.

SIKONO se va sin volver la vista. Mientras que RAISSÖ se quedaría un rato más.

 

ESCENA II

Tras terminar su copa, un rato después de que se fuera  Sikono, RAISO paga la cuenta y se despide de la camarera con un adiós con la mano. A punto de abandonar el local, en la puerta se encuentra con una conocida llamada SIKASÓ. Charlan brevemente y regresa con ella al bar.

SIKASÓ

(Antes de  sentarse, saca un libro de su bolso y lo muestra a Raissö)

RAISSÖ

(Reacciona mostrándose algo molesta)

¿Tú también vienes a venderme algo? ¿Qué pasa, ya no puede uno beber su copa en paz? Hace nada, mi amiga Sikono, que llevaba viviendo en España desde que Franco tan solo era un proyecto de sus padres, trataba de venderme una película…

SIKASSÓ

Yo no vendo cualquier cosa, amiga Raissö. Te traigo un libro precioso.

RAISSÖ

¡Más encima! ¡Un libro! (Ríe) Yo no he leído en mi vida. Eso es para mi padre, mi madre, incluso mi abuela. Ellos sí que leen y mucho. Pero ¿yo? ¡je!  Ni cuando iba al Instituto, jamás me dieron un libro para leer. (Ríe)

SIKASSÓ

Cómprales uno, entonces. Seguro que les gustará.

RAISSÖ

(Molesta por la sugerencia)

¿Por qué me tratas así? ¡No seas tan mala conmigo! (Indignada) No he pagado mi consumición.  ¿Me pides que gaste mi dinero en un simple libro?

SIKASSÓ

Igual aprendes algo nuevo después de leerlo.

RAISSÖ

¿Qué me va a contar este libro que no sepa? Nuestro país es el que es, y las cosas van como sabemos todos. Igual que yo me llamo Raissö.

SIKASSÓ

Entonces, ¿Te quedas con uno?

RAISSÖ

(Contundente)

 ¡Qué vaaaaa! Los libros me aburren, en cuanto abro la primera página, me entra sueño. ¡Que se le va a hacer chata! Es por falta de costumbre.

SIKASSÓ

Pero, ya somos mayorcitos ¿no? Ya es hora de que vayamos cambiando las tendencias por nuestra propia cuenta.

RAISSÖ

(Molesta)

¡Sikassó, no tengo nada contra ti ni te he hecho nada malo, así que, márchate de aquí y déjame beber mi copa en paz.

SIKASSÓ

De acuerdo. Me voy, tienes mi teléfono por si te lo piensas. Se han sacado pocos ejemplares, por lo que, no te lo pienses mucho.

RAISSÖ

Si, ¡pensar! Ya ni me acuerdo de lo que hablabamos. ¡Otra copa, camarera!

SIKASSÓ

(Comenta para sí, según caminaba hacia la puerta)

¡Y otra borrachera amiga!

RAISSÖ

(Molesta, habla sola en voz alta)

¡Bööö!, ¡wëtimpás! ¡Que cine1, ¡que libro!, ¡que cine! ¡que libro! ¿Qué pasa?

Se acerca la camarera y, educadamente, le comunica.

CAMARERA

Señora Saissö, ya vamos a cerrar.

RAISSÖ

Muy bien, en este caso, me voy. ¿Te debo?

CAMARERA

No señora.

RAISSÖ

Hasta luego pues.

RAISSÖ se va del escenario.

 

ESCENA III

Willeló y Sikassö en el bar tomando una copa, aprovechan para hablar de su trabajo de vendedores ambulantes de libros y Cedes de música y video.

WILLELÓ

Es frustrante. Todo el mundo aplaude pero nadie compra un solo Cede.

SIKASSÖ

Yo estoy pensando dedicarme a otra cosa. Vender un libro es una auténtica quimera.

WILLELÓ

En parte, entiendo a la gente.

SIKASSÖ

Explícate.

WILLELÓ

¿Quién va a leer un libro si está suscrito al club del culto a la cerveza y al vino? Y ¿si es socio de la empresa del Böló?

SIKASSÖ

¡Böló! ¿Estajisto?

WILLELÓ

Eso es. Es un secreto a voces de que aquí nadie vive de su salario.

SIKASSÖ

Sin embargo, todos tienen para una cerveza o un vino. Y no son capaces de hacer un esfuerzo de pagar para ver un buen espectáculo, comprar un cede o un libro.

WILLELÓ

(Se ríe burlonamente y comenta)

No te falta razón pero, la explicación a todo eso es bien sencilla. Nadie se lleva estas cosas a la tumba, pero la cerveza y el vino, sí.

Entra RAISSÖ con cara de amargura. Se dirige directamente a Willeló

RAISSÖ

¡Estoy dolida! ¡Estoy decepcionada, Willeló!

WILELLÓ

(Preocupada)

¿Qué te pasa Raissö?

SIKASSÖ

¿Algún pariente enfermo?

WILELLÓ

¿Se te ha muerto alguien?

RAISSÖ

(Se expresa con amargura al tiempo que recibe una cerveza de la camarera)

No puedes creer que mi cantante favorito, Santos Bendito del Señor, se ha ido de gira con NKUKUMAN. ¿Te parece eso normal?

SIKASSÓ

(Relajada)

Sí, me parece lo más normal mundo.

RAISSÖ

(Molesta)

Santos Bendito del Señor, es un artista, y esta señora. La señora Nkukuman, es de la casta. ¡Es de la casta más casta! Controla todo el barrio Öbanke.

WILELLO

(Tranquila)

¿Y, sólo por eso, él no debería acompañarla a la gira?

RAISSÖ

(Disgustada con Willeló) ¡Pero! ¿No te das cuenta de lo que pasa en Öbanke? Cualquier enfermo que llega al hospital, primero le extienden la factura y luego se interesaran por su salud. (Santiguando) Lo juro por mi abuela que descansa tranquila en las tripas de esta tierra que estoy pisando. (Vehemente) ¡Por Dios, créeme! Un paracetamol vale lo que la niña de tus ojos. Un kilo de plátanos, lo que cuesta conseguir un riñón. Y, no te digo nada del kilo de chicharro… (Da un trago y concluye con voz grave) ¡Esto es el fin del mundo, Willeló! Y no hay trabajo. Por eso los jóvenes se entregan a la chica, al múntari y al Siputala.

SIKASSÓ

¿Quiénes son estos?

RAISSÖ

(Se queda mirándola con la cara desencajada hasta que, sorprendida pregunta)

Tú… ¿En qué mundo vives?  ¿De veras ignoras que el vino también se llama, la Chica, Múntari y  Siputala?

WILELLÓ

(Impresionada)

¡Muy original!

RAISSÖ

(Molesta por el comentario de Wilelló)

¿Original? ¡No te jode, Willeló!

WILLELÓ aprovecha el momento para venderle un disco a Raissö.

WILLELÓ

Apropósito de Santos Bendito de Dios. (Le entrega un Cede) Creo que tiene todo el derecho de trabajar con quien quiera. Es su último trabajo.

RAISSÖ

(Emocionada coge el cede, todavía en su funda, lo acaricia le da la vuelta, lee los créditos y comenta)

¡Me gustan las canciones de este tío! A parte de eso, ¡Canta como los ángeles! (Amargada) Por eso me molesta tanto que se vaya de gira con la Señora Nkukuman. El artista, es un personaje público social. ¡No debe ponerse al servicio de un político concreto!

WILELLÓ

Tan solo cuesta seis mil Francos Cefas. Es más barato que el anterior, que valía ocho mil.

RAISSÖ

Cierto. Déjamelo que lo vaya a escuchar en casa, luego te digo si me lo quedo o no.

SIKASSÓ

¿No sería mejor pedirle a la camarera que nos lo ponga mientras bebemos?

RAISSÖ

¡No!, aquí no lo voy a escuchar bien.

WILELLÓ

¡Pero, si me acabas de decir que es tu cantante favorito!

RAISSÖ

Así es. Pero dejo de ser fans de aquellos creadores que cantan o gritan alabanzas en favor de los políticos.

WILELLÓ

Entonces, no te entiendo. Te enfadas porque se va de gira de campaña con la señora Nkukuman. Y ¿No eres capaz de comprar un disco suyo?

SIKASSÓ

Porque las compra pirateadas.

RAISSÖ

¿Tú qué sabes, Sikassó?

SIKASSÓ

Raissö, yo sé que, en esta sociedad, lo que prima, es la cultura del pirateo. Y ésta, está financiada por gente de nivel medio alto. La mayoría de los propietarios de los locales de ocio, bien sea nocturno o diurno, ni compran cedes originales, ni pagan algún tipo de impuesto por mal-explotar nuestros trabajos.

RAISSÖ

(Molesta)

¿Y, vais a vestir a todo el mundo con el mismo pantalón?

WILLELÓ

(Sin perder la compostura)

Dime Raissö, por ejemplo. ¿Cuántos Cedes originales tienes de Mastho Riböcho, Chery Malé, Sita Richi, Maelé, Hijas del sol, Besoso, Paloma, Camapi, Desmali…?

RAISSÖ

¡Basta! No seáis crueles conmigo. Vosotros bien sabéis que siempre hay alguien dispuesto a grabarte todas las canciones que quieras, incluso gratis. (Acaricia el Cede que tiene en la mano de Santos Bendito del Señor)  Tampoco podemos decir que nuestros creadores lo hacen del todo bien. Los cantantes, por ejemplo, nos  anuncian sus conciertos por todo lo alto, pero luego, éstos se reducen a un simple playback. ¿Qué atracción tiene pagar una entrada para ir a ver a tu cantante favorito haciendo playback de sus propias canciones?

SIKASSÓ

Tienes razón. Todos comen ansias durante la producción, pero luego, no se hace un trabajo serio de pos-producción, y apenas se promocionan. Y en cuanto a los promotores culturales, dedican poco tiempo a la cartelera y nulo trabajo en reforzar la imagen del creador.

WILLELÓ

Aun así, es injusto que los critiquéis porque canten o bailen con a favor de algún político?   Aunque mal pagados, estos políticos, son los que realmente conocen el poder de un creador, por eso los llevan a sus giras y les huntan con calderillas a cambio de unas magníficas biografías inventadas o, unos temazos musicales,  que luego bailas tú como una peonza. Cualquiera mete la mano en el plato donde hay un trozo de carne.

RAISSÖ

(Lo observa con asombro durante unos segundos hasta que con mucha calma asiente)

Debe de ser mucho lo que te pagan. ¡Los defiendes con tanto ahínco! No podías ser más optimista.

WILLELÓ

Sikassö me entiende.

SIKASSÖ

(Sarcástica, salta y comenta)

¡Claaaro! ¿No ves como brinco de alegría? Veo cómo la gente se agolpa en la puerta, se sube a las paredes, colapsa las calles para venir a sacarme estos libros de la mano…

Si tú sabes muy bien como yo que el ecuatoguineano no apoya a sus creadores. Lo quiere todo bien hecho y servido gratis.

RAISSÖ

Os quejáis de la actitud del Fans ecuatoguineano y, os olvidáis de lo desorganizado que está nuestro elenco de creadores, son incapaces de ponerse de acuerdo en nada. Cada uno va a su bola y se considera mejor que el otro. No son capaces de agruparse en torno a un trabajo, una idea. ¡Y, así les va!

WILLELÓ

La población tendrá algo que decir. No puedes criticar si no colaboras. Nadie tiene derecho a criticar el trabajo de un cantante, por ejemplo, si no es capaz de comprar un Cede original. No tienes derecho a criticar la organización de ningún evento, si eres incapaz de pagar cinco mil Francos Cefas por una entrada.

RAISSÖ

De acuerdo, pero nuestros creadores deberían entender también, que el presente nace con la muerte del éxito del pasado, no importa lo grande y sonoro que haya sido dicho éxito. Si continúan como hasta ahora, quedarán embarrados por mucho tiempo. El nombre ayuda pero no lo es todo. Detrás del nombre, Santos Bendito del Señor, debe haber algo más que una simple cara y un bonito pose.

WILLELÓ

¿Me estás diciendo que deberían interactuar más con los fans?

RAISSÖ

Es lo menos que pueden hacer. Todo creador es obrero de sus fans.

SIKASSÓ

Tienes razón. Alguien debería explicar a nuestros creadores que un fans es como aquél pretendido que no te deja dormir por las noches y ronda y ronda y ronda por tu cabeza.

RAISSÖ

Así es, ¡Joder! Cuantos mejores piropos le mandes y cuantos mejores regalos le hagas, más profundo caerás en su corazón. ¿Es tan difícil de entender eso, queridos creadores?

WILLELÓ

A todo eso, Raissö, ¿Vas a comprar el disco?

RAISSÓ

No. La verdad que no, seis mil Francos Cefas es mucho dinero. Mañana le pediré a mi primo que me lo grabe.

SIKASSÖ

(Desanimado, mirando cómo se aleja Raissö)

Y así, casi todos. Desprecian las muchas horas de trabajo, las noches sin dormir, el dinero que se invierte para sacar a la luz un buen trabajo.

WILLELÓ

Y mañana Sikono tiene una entrevista con la señora Nkukuman para hablar de arte y de cultura. ¿Crees que le irá mejor a ella que a nosotras con las ventas?

SIKASSÓ

Conociéndola y tratándose de cultura, vete tú a saber.

WILLELÓ

(Marchándose)

A donde voy a ir es a mi casa. Mañana sabremos cual es el veredicto de la señora Nkukuman.

SIKASSÓ

(Saliendo del bar)

No te olvides de rezar por Sikono antes de dormir.

SE VAN.

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ACTO SEGUNDO

ESCENA I

SIKONO

 En el despacho de Nkukuman.

NKUKUMAN

He estado leyendo tus proyectos. He de felicitarte porque están muy bien redactados.

SIKONO

(Sonríe) Gracias

NKUKUMAN

En el primer proyecto, propones el desarrollo de actividades extraescolares. Trabajar con artistas y escritores nacionales de todos los géneros posibles, así como importar buenos libros.

SIKONO

(Emocionada. Se le brillan los ojos. Gesticula, matizando mímicamente cada palabra).

Y de que también, aprovechando las buenas relaciones bilaterales con otros estados, nuestro gobierno se implique en proyectos internacionales. Igual que lo hacen otros países con el objeto de que nuestros artistas y escritores puedan ser invitados a participar activamente en los eventos socio –culturales de carácter internacional. Y, a nivel interno, (con la voz grave). ¡Es que ese proyecto me encanta, me mola maravillas, Señora Nkukuman! Todo es social y cultural, ¿sabes?

(Nkukuman observa callada detrás de su mesa). ¡Continúa Sikono!

Con los talleres en los colegios y centros educativos en general, más la lectura de buenos libros; conseguiremos que los jóvenes desde muy pequeños, adquieran hábitos sociales, cívicos y culturales saludables…

NKUKUMAN

(La interrumpe). Escucha (Con voz pausada). Me parece todo bien, pero, que enseñes a esos niños todas esas cosas, no me va a quitar de mi pobreza…

SIKONO

(Sorprendida). ¿Cómo?

Nkukuman

Como lo oyes. (Se incorpora en el asiento. Reposa los brazos sobre la mesa y entrelaza los dedos de ambas manos. Continúa mirando a Sikono a los ojos). Quiero decirte que, los proyectos sociales como el que me estas proponiendo, aquí no nos interesan…

SIKONO

(Desencajada). ¡Pero…! ¡Si estamos hablando del futuro de toda una generación!…

NKUKUMAN

Acabas de dar en el clavo, ami. Enseñar a esos chavales a leer con propiedad y a hacer buenos comentarios de textos, por citar algunos  ejemplo; a mí no me resuelve la vida, al revés.

SIKONO

(Decepcionada cae derrumbada en el asiento). No entiendo nada, señora nkukuman.

NKUKUMAN

(Sonríe. Se echa para atrás en el asiento. Visiblemente alegre comenta) No te preocupes que ahora mismo me vas a entender. Este proyecto no me va a ayudar a terminar de pagar mi casa, sin embargo, sin embargo, cualquiera de estos niños, mañana podrá venir a quitarme el trabajo.

SIKONO

(Escandalizada). ¡Eh!

NKUKUMAN

(Mofándose). ¡Eeeeh! Mira, ¿has visto el coche que tengo en la entrada a este despacho? Vale un millón de euros…

SIKONO

(Disgustada). Pagado con los fondos que deberían destinarse a proyectos sociales…

NKUKUMAN

(Molesta, se levanta del asiento con los brazos extendidos apoya las dos palmas de las manos sobre la mesa. Mirando fijamente a Sikono, advierte. ¡Mira, muchacha! Aquí existe un dicho que tú bien deberías conocer, dice así: “El que mete el dedo en el culo de una tortuga, éste se lo corte”.

SIKONO

(Se tranquiliza y corresponde al dicho).  Es cierto, Señora Nkukuman. También hay otro dicho nigeriano que dice: “Si protestas demasiado con el Rey, te tendrá mucho tiempo de rodillas”.

NKUKUMA

(Sonriendo) ¿Entonces, nos entendemos?

SIKONO

¡Perfectamente! Este proyecto no vale, tienes razón ¡A la basura!

NKUKUMAN

Perfecto, veo que comenzamos a entendernos. ¿Qué te parece si vuelves mañana para que veamos el segundo proyecto?

SIKONO

(Responde resignada) Vale…

(Se levanta y camina hacia la puerta, un poquito antes de tirar del manillar, Nkukuman la llama)

NKUKUMAN

¡Sikono!

(SIKONO se gira y mira a Nkukuman con cara de resignación).

NKUKUMAN

(Comenta sonriendo). Es que yo mando a mis hijos a Europa y a los Estados Unidos para que se formen muy bien.

SIKONO fuerza una sonrisa y se va. NKUKUMAN con una sonrisa abierta, se para en umbral de la puerta y observa cómo se aleja la joven.

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