El Grupo Mi Arte, Mi Cultura pasa a ser parte del conglomerado Grupo Media Rombe

Estimados, sabemos que sobrevivir como un grupo independiente que intenta difundir la cultura a contracorriente no es para nada una tarea simple, sobre todo estando inmersos en una realidad que tiende a prohibir todo aquello que signifique nuevas ideas. Es por esta razón que hemos decidido no sólo buscar el respaldo del Grupo Media Rombe, si no que también dejar de tener una máscara de protocolo cuando horribles sucesos ocurren a diario en Guinea Ecuatorial y en el mundo.

Es así que apostaremos desde ahora por una expresión más franca y directa, sin la necesidad de la auto-censura. Desde luego que el arte y la literatura sin emoción no podrían existir, sin embargo, es importante de igual forma responder a los hechos de la época como también tener consciencia histórica. No se puede amar a otro sin escucharlo, sin ver lo que está ocurriendo en tu propio país.

Lo anterior no es una negación de la fragilidad humana y de la sensibilidad que nos permite asombrarnos y conmovernos; es un llamado a la valentía intelectual, a un arrojo no expresado necesariamente en la burda capacidad de destruir con menor o mayor eficacia a quien consideras tu enemigo.

Mi Arte, Mi Cultura
Grupo Media Rombe

NTOBO MBAN MENGUENG (EL PESCADOR PACIENTE)

NTOBO MBAN MENGUENG (EL PESCADOR PACIENTE)

Elá Ndong vivía en el pueblo Elon Eté con su hermano, Ekoho Ndong. Un domingo, después de  trabajar ayudando a su padre, Ndong Monsuy, a Elá le entró mucha hambre; pasó por la cocina de su madre, Nsuga Eyaha,  y no encontró nada que pudiera comer. Así que llamó a su hermano Ekoho para ir de pesca (ngák) y así procurar alimento para la familia.

Ekoho le recordó lo poco recomendable que era ir a ese bosque los domingos, pero Ela le replicó que era mucho peor morir de hambre y no intentar nada para remediarlo.

Bajaron los dos hermanos al río; se hicieron con una buena cantidad de cebos, que pusieron en sus anzuelos, hechos con espinas de puercoespín (ngak ngom) y los fueron colocando cerca de los habitáculos de los peces que pretendían atrapar. Tras varias horas de espera, fueron a mirar, a ver si había caído algo; pero no encontraron nada comestible. Les cayó un sapo (edjo) y, para colmo de males, ya no les quedaban cebos.

Ekoho, desanimado, le dijo a Ela: “Te advertí que no era buena idea ir a pescar un domingo, ahora puedes ver cómo Dios nos castiga, privándonos de llevarnos nada a casa; yo, desde luego, regreso ya al pueblo porque esto no tiene visos de acabar bien. Si quieres, te vienes conmigo, y si no, me voy igualmente”. A lo cual Ela contestó que no iba a desistir tan pronto y que se quedaba un poquito más.

Dicho y hecho. Acto seguido, Ela cogió el sapo, lo abrió y le sacó el estómago y, tras limpiarlo, decidió utilizarlo como cebo. No transcurrieron ni dos minutos cuando una boa pasó cerca de donde pescaba Ela; acababa de culminar su proceso de digestión y volvía a estar con hambre. La serpiente vio algo blanquecino colgando de una cañita, y sin más pensarlo, se lo tragó. Al rato, Ela vio cómo se agitaban bruscamente las aguas donde tenía el anzuelo; cogió su machete y se acercó. Al llegar, vio que en su anzuelo se hallaba atrapada una boa, se armó de valor y la decapitó, la subió a tierra firme y se puso muy contento porque aquello suponía mucha carne para su familia y allegados.

Así, la paciencia de Ela Ndong tuvo su recompensa.

De donde los fang sacan su proverbio: “Ntobo mban mengueng anguê awuiñ nvom ósang edjo” (El pescador constante mató una boa, usando como cebo el estómago de un sapo).

 “El secreto del éxito reside en la constancia”

CAMBIO SOCIAL ACELERADO

Cambio social acelerado

Estamos asistiendo a un cambio social rápido que está transformando la interacción social y los valores y estilo de vida de un modo increíble. En relación con el medio ambiente es cierto que las crecientes capacidades tecnológicas están modificando el ambiente humano en muchos sentidos.

La naturaleza en su sentido más salvaje y primitivo es un bien cada vez más reducido. El cuerpo que según Javier Echevarría es nuestro primer entorno está limitado por su estructura topológica o espacial y por su capacidad sensorial.

Y los hombres cada vez viven, en mayor número, en ciudades  y megalópolis. Lo que supone que se puede considerar un segundo entorno humano mediado por las estructuras características de las ciudades que protegen mejor el desarrollo de la civilización. Si bien los elementos artificiales que potencian y protegen el cuerpo como las gafas, la ropa, etc., aumentan las posibilidades humanas, ya que amplían y mejoran la existencia. Y si a esto se añade la cultura y el lenguaje la condición urbana del hombre se ve reforzada.

Pero ya vivimos inmersos, en mi opinión, en un tercer entorno que es el predominante y lo será cada vez con mayor fuerza e intensidad. Es el denominado mundo digital  que es la expresión de lo virtual en la existencia cotidiana. Ya que la sofisticación de los avances tecnológicos está poniendo al alcance de todos el dinero electrónico, el pago con el móvil, la impresión 3D, la realidad virtual, etc.

La fase neotécnica de Mumford en la que existimos es la plasmación de la simultaneidad y la inmediatez en la comunicación global. Y también de la información instantánea.

Además, el aula ya no es un espacio determinado, sino que, en cierta forma, puede ser cualquier lugar gracias a Internet y las tecnologías de la información y la comunicación. De este modo, está claro que la interacción humana cada vez será mayor.

Otra cuestión diferente es si   la calidad y la profundidad de las interacciones individuales y sociales serán mayores de lo que suelen ser, actualmente, a través de los medios digitales. Si bien es verdad que lo presencial debe mantener su primordial importancia desde una perspectiva individual, social y comunitaria.

Se están produciendo cambios sociales  sustanciales que pueden ser clasificados usando la terminología de Mariano Fernández Enguita en tres tipos: suprageneracional, intergeneracional e intrageneracional.

En mi opinión, los más rápidos son la transformación del medio ambiente por la contaminación y la desertificación, deforestación, acumulación de plásticos y desechos en los océanos, etc.Y desde un planteamiento o consideración suprageneracional habría que conservar la biodiversidad y salvar al planeta de los enormes daños que ya está sufriendo.

En el ámbito intergeneracional me parece que la distancia cultural entre los jóvenes y los mayores se está, en general, agrandando o aumentando, respecto al estilo de pensamiento  existencia. Si bien creo que hay motivos para el optimismo respecto al futuro por la mayor formación que están adquiriendo las nuevas generaciones.

 
Por José Manuel López García