Deshonesto título y otros poemas, de Francisco Ballovera Estrada. Arte de Gustave Doré.

DESHONESTO TÍTULO

Hijo, contra las arcas del Estado depravaron tus padres,
fingieron honestidad, lealtad labrando de funcionarios
y, sin embargo, a su propio hogar prendieron fuego;
el destino de muchos nacionales degollados
para enviarte sólo a estudiar a la Complutense,
Oxford y Houston etc. soñado por todos, sin tener piedad
a los que siguen deambulando calle por calle
en busca de agua que beber, sin Centros
de Formación Profesional, sin parques públicos;
dueños también de dicho fondo estatal.

Crudamente tus padres rompieron el alma
y el corazón a los indefensos pueblerinos,
les arrebataron sus sueños, vida;
han preferido dejar morir en incubadoras
de hospitales a recién nacidos
por la falta de luz, de oxígeno, sin dinero,
sin medicamentos. Prefirieron arroparte
sólo con todo lujo, a costa de lo de todos,
para hacerte creer que eres un Dios.

A diario enmudecen al poder judicial;
en pedazos queda sin conciencia,
sin voz, inconsciente en su cometido,
enfermo, hostigado por gente perversa.
La Ley está loca, no puede actuar frente a nada…
El poder judicial está desbaratando
como las demás leyes, centralizadas,
favoreciendo un único linaje.

En nada se ha de elogiar ni envidiar tu licenciatura,
Hijo. No conviene pensar en ello, duele verlo;
verlo, recuerda a la empobrecida muchedumbre,
sufrimientos, muertes por su deshonesta causa
y, se oyen gritos, gemidos de aquellos que tus padres
dejaron sin pan, sin escuela pública, sin trabajo,
sin sanidad, sin libertades. Pues tu honor universal
expande y promulga únicamente
dolencias de personas, a quienes tus padres
sacrificaron en el precipicio;
los sepultados en el dolor por causa de éste pliego cartón.

Roedores han sido tus padres para el Estado,
robaron lo de todos para mostrarte al mundo
ambiguo como la única banderola. Han matado
tu sensibilidad robando para darte de todo
y te han abierto en las palmas de tus manos
las brecha de estafas. Han dejado morir
al mismo mundo y el poder judicial les aplaude…
Estamos acabados, sumisos en este camuflado estado
de derechos, peor que en una anarquía.

A Rusia ve tú volando, a China, a Londres… ve caminando
incluso a los Estados Unidos con beca saqueada,
a merced de tus padres; ve corriendo el mundo pero
recuerda,
hijo, te han hecho a ti víctima con sus huellas bohémicas,
malditas, ocultos tras claros cristales.
A la espera de tu regreso
están ellos lleno de fortunas apuradas
y así el mañana te presenta con impredecibles
e indecencias facturas así como cultivar en zonas áridas.

Lo que se vive hoy por tu causa, joven,
es bochornoso y vas bien fragante en un Range Rover,
en Hummer, en Mercedes Benz etc. deambulado
por las empobrecidas calles
y los aparcados en tus chalet. La culpabilidad
siendo tuya o no, es imperecedera,
hasta que el destino nos pase factura. Hijo,
tu doctorado es fruto de dolencias,
provocado por tus padres;
en el futuro que te espera, no tiene medida:
Tras las obras y el sudor vertido por los padres
en la crianza de su prole,
enmarca la realidad en su devenir.
 
 
 
El POETA EN MADRID

Anduve, anduve…
y anduve desconcertado;
perdido en las anchas veredas,
bajo la sombra oscura de empinados arboledas;
ni pude oler vuestro tierno perfume.

No os pude encontrar,…
ni en barrios madrileños
de los inmortales: Poetas;
me subí a un punto alto y nada.
¡Oh!, lago y mar;
¿Dónde os metisteis?
Paseé por todo Madrid,
vi rascacielos, vi pájaros volar,
vi plaza de reloj, vi vida, vi ríos;
vi ojos. Ojos de amor…
pero no vi mar ni vi lago.

¿Y qué culpa tienes tú, alma,
quien de guía me servía?
…y me sentí débil;
y me sentí huérfano.
Volver allí quisiera, Madrid,
para dejarte lago y mar;
para decirte quien soy:
Playero.
 
 
 
MUSAS

Poesía en tiempo de búsquedas de sosiego
mundial; quien clama e invoca cordura
revoloteando en las purpuras veredas,
solo aquí no tienes voz, no eres privilegiada;
¿qué quieres tú de las musas,
y de las plumas que no te son dado,…?

Tú, ensamble calvario vendaval que enmudece,
que traspasa, rompe y quebranta la lira
en ésta época. Hoy no vales para nada
en mi sociedad; solo eres inmundicia, poesía.

Mis musas no poseen estómago;
sólo cabeza, manos y pies,
como mis versos
y mi pluma; manso linaje,
sin fortuitas codicias;
no escupen sauce,
infamia ni pintan calumnias.

Mañana en mi sociedad
reconocerán el valor de la poesía,
dirán que sí, hubo pavor
y sin estridencia lo predecía.

… en mi sociedad
la poesía ocupará lugar;
le darán la potestad
y la razón por mutar.
 
 
 
PODER DEL FÍLILI

No te creas…, mi fílili es tu peor enemigo;
…carcome a tu poderío, poco a poco,
como las termitas a la madera.

…te hiere, te derriba en pedazos,
te rebota el mal que haces;
mi fílili actúa
y vence.

Fílili es paciencia,
un todo, control del entorno; …
fílili es poder.

Lo que no puedes sentir,
lo que no puedes lograr…,
fílili, por tu avaricia.
 
 
 
SOMOS SUEÑOS

No somos seres originales,
copias de alguien todos somos.

Frutos de algo, de un después,
de un huésped incógnito, partimos.

Somos monstruos, fingidos dioses
sin hogar. Desconocidos seres en edén primitivo;
nos creemos ser lo que nunca hemos sido,
persona: Somos sueños.
 

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Autor: Gustave Doré. Obra: El Infierno, Canto 34.
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